Nico le pregunta a Siri cómo funciona y Siri no lo sabe. Paco se lo explica. Al final Nico dice «¿y si le digo a Lucía que me gusta?» y Siri llama a Lucía delante de su padre.
Un modelo pequeñísimo que vive dentro del móvil, siempre encendido y sin internet, entrenado para una sola cosa: reconocer la frase de activación («oye Siri», «ok Google», «Alexa»). Procesa el sonido en el momento y lo descarta; no guarda ni manda nada hasta que cree haber oído la frase. Entonces se despierta el asistente de verdad y lo que digas a continuación sí sale del móvil hacia un servidor.
Un vigilante del tamaño de un grano de arroz
Escuchar todo el día con el modelo grande fundiría la batería en horas. Por eso Apple (lo explicó en 2017) usa un detector diminuto que corre en un chip de bajo consumo: a cada trocito de sonido le pone una nota de «¿cuánto se parece a “oye Siri”?». Si la nota es baja, a la basura. Si es alta, despierta al asistente. Lo que dices de pizza o de exámenes pasa por delante y se olvida en el momento.
Por qué solo te hace caso a ti
Cuando lo configuras, te hace decir la frase varias veces. Con eso guarda un perfil de tu voz (una «huella» numérica, parecida a la de la clonación de voz) y después compara: «¿es la frase y es esta voz?». No es perfecto: una voz parecida puede colar. Por eso tu padre puede gritar lo que quiera y a veces, aun así, se despierta.
Cuando se equivoca
Ahí está el problema de verdad. Si el vigilante cree oír la frase, abre la puerta: graba lo que viene después y lo manda al servidor para entenderlo. En 2019 The Guardian contó que trabajadores contratados por Apple para mejorar Siri escuchaban esos trozos, y entre ellos había activaciones por error con conversaciones de médicos, parejas y negocios. Apple lo paró, pidió perdón y en enero de 2025 aceptó pagar 95 millones de dólares para cerrar la demanda en Estados Unidos, sin reconocer culpa.
¿Y si…?
«Y si» suena a «Siri». Es la broma del episodio, no un dato: Apple no publica con qué palabras se despierta por error. Pero la idea es real: la activación falsa existe, y lo que digas después de una sí puede salir de tu móvil.
Lo práctico
El puntito
En iPhone sale un punto naranja arriba cuando una app usa el micrófono; en Android, uno verde. Si lo ves y no estás hablando con nadie, pregúntate qué app es.
Mira quién ha usado el micro
iPhone: Ajustes → Privacidad y seguridad → Micrófono. Android: Ajustes → Privacidad → Panel de privacidad. Ahí está la lista de apps y cuándo.
Si no la usas, apágala
Ajustes → Siri → «Oye Siri» desactivado (en Android, el Asistente de Google → «Hey Google»). El micro sigue para las llamadas; el vigilante, no.
Borra lo grabado
Ajustes → Siri → Historial de Siri y dictado → Eliminar. Y hay una casilla para no compartir grabaciones con Apple.
