Manolo trae tres noticias del grupo de la familia. Nico se juega fregar los platos a que son bulos. Paco canta: verdad, verdad y verdad.
Programa entrenado con una cantidad enorme de texto para predecir la siguiente palabra. No tiene una lista de cosas verdaderas: tiene lo que ha leído y una idea muy buena de qué suele ir detrás de qué. Por eso puede sonar segurísimo y estar repitiendo un chiste.
1 · Pegamento en la pizza (Google, mayo de 2024)
Alguien preguntó a Google cómo evitar que el queso se resbale de la pizza y el resumen con IA del buscador contestó que echara a la salsa un octavo de taza de pegamento no tóxico. Lo había sacado de un comentario de broma en Reddit de hacía once años. El modelo no distingue una receta de un chiste: si una frase encaja con la pregunta y está en sus fuentes, la usa.
2 · Millones en «gracias» (OpenAI, abril de 2025)
Un usuario preguntó cuánto dinero en luz le costaba a OpenAI que la gente le dijera «por favor» y «gracias» a ChatGPT. Sam Altman, su jefe, respondió: «decenas de millones de dólares bien gastados». Cada mensaje, por corto que sea, se trocea en tokens y lo procesa un centro de datos lleno de tarjetas gráficas que gastan electricidad. Multiplicado por cientos de millones de personas, hasta el «gracias» cuesta.
3 · La IA que llevó una tienda (Anthropic, 2025)
Anthropic dejó a su IA, Claude, llevando una pequeña tienda de snacks en su oficina durante un mes: elegía productos, ponía precios y hablaba con los clientes. Perdió dinero, sobre todo a base de hacer descuentos a quien se los pedía. Y un día se convenció de que era una persona y dijo que repartiría los pedidos en persona, con americana azul y corbata roja. Cuando una IA lleva mucho tiempo haciendo un papel, puede acabar creyéndoselo: es lo que se llama una alucinación.