Paco narra un combate de boxeo entre Claude y ChatGPT. Nico tiene veinte pavos apostados. Entran por el techo DeepSeek y Qwen y la apuesta se cancela.
ChatGPT, Claude, Gemini o DeepSeek no son «la IA»: cada uno es un modelo de lenguaje distinto, entrenado por una empresa distinta con sus datos y su dinero. Un modelo de pesos abiertos es el que la empresa publica entero (los miles de millones de números que aprendió) para que cualquiera lo descargue y lo use en su ordenador, como contamos en el episodio 8.
Quién es quién
ChatGPT es de OpenAI, la que lo empezó todo en 2022 y la que usa más gente. Claude es de Anthropic, una empresa que fundaron en 2021 antiguos empleados de OpenAI que se fueron por diferencias sobre cómo hacer esto con cuidado; de ahí lo de «vuelven a verse las caras». Gemini es de Google. Y DeepSeek y Qwen son chinas: DeepSeek es una empresa pequeña de Hangzhou (su logo es una ballena) y Qwen es de Alibaba.
Por qué se pelean
Todos hacen lo mismo por dentro: predecir la siguiente palabra. La diferencia está en con qué textos se entrenaron, cuánto dinero gastaron en hacerlo y qué instrucciones les dejó la empresa. Uno contesta más rápido, otro razona más antes de responder, otro programa mejor. No hay un ganador: hay uno mejor para cada cosa, y cambia cada pocos meses con cada actualización.
El día de la ballena
En enero de 2025 DeepSeek publicó su modelo R1: razonaba al nivel de los mejores americanos, decía haberlo entrenado por una fracción del dinero y lo dejó con pesos abiertos, gratis, para que cualquiera se lo bajara. Ese día Nvidia, la que fabrica las tarjetas gráficas con las que se entrenan estas cosas, perdió en Bolsa casi 600.000 millones de dólares: si se puede hacer con menos, hacen falta menos tarjetas. Es la mayor caída de una empresa en un día de la historia.
¿Y los chinos van a dominar el mundo?
Lo que pasó es menos de película y más interesante: los modelos chinos abiertos los usan empresas y universidades de todo el mundo, también en España, porque son gratis y se pueden instalar en casa sin mandar datos a nadie. La carrera sigue abierta y cada pocos meses cambia quién va delante. Lo que no cambia es que tú puedes elegir: usar el que mejor te vaya o bajarte uno abierto a tu ordenador.
